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Estadísticas para combatir el fuego

1 ago 2011  //  Temas: Riesgos Naturales y Protección Civil

Cada vez que se produce en España un siniestro con fuego en superficie forestal, sea considerado un conato o un incendio,  hay que cumplimentar un parte. Lo deben rellenar las Comunidades Autónomas, que lo remiten luego al Ministerio de Medio Ambiente. Se trata de una ficha estándar de dos hojas con más de cien campos que completar sobre las características del suceso y del área afectada. Desde 1968, se han escrito ya medio millón de estas fichas. Esto supone mucho bosque quemado, pero también una de las mejores bases de datos del mundo sobre incendios forestales, una información muy valiosa para luchar contra las llamas. Con las estadísticas también se puede combatir el fuego.

La base de datos EGIF (Estadística General de Incendios Forestales) se gestiona desde la calle Río Rosas de Madrid, en el Centro de Coordinación de la Información Nacional sobre Incendios Forestales. Las cifras pueden variar mucho de un año a otro, por ello lo más interesante consiste en buscar tendencias en periodos más largos. Según la información más actualizada, en la última década, de 2001 a 2010, se han producido de media unos 17.000 fuegos(1) al año en superficie forestal. Son menos que los registrados en la década anterior, pero siguen siendo demasiados siniestros. De media, equivalen a unos 40 fuegos que atender cada día. Aunque, como explica José Ramón González, director de Programas de este centro, desde donde se movilizan también los medios de extinción estatales para apagar fuegos en cualquier punto del país, “ha habido días con 400 incendios, la mayoría en la cornisa Cantábrica y Galicia”.

Una de las claves en la lucha contra las llamas es el tiempo de reacción de los servicios de extinción ante un aviso de fuego y en esto resultan muy útiles las estadísticas. Los datos acumulados permiten identificar las zonas con mayor frecuencia de incendios, una información de gran ayuda para distribuir sobre el mapa los medios antiincendios disponibles. ¿Cuál es la localización con más probabilidad de que surja un incendio en España? Las estadísticas señalan hacia un punto del país: Ourense.

Claro que la mejor forma de combatir el fuego es evitando que aparezca para no tener que apagarlo. Puede parecer extraño, pero no fue hasta 1993 que empezaron a investigarse de forma exhaustiva las causas de los incendios forestales. De hecho, por aquellos años, en el 70% de los partes de incendios lo que figuraba como origen del fuego era:desconocido. En la última década, este porcentaje se ha reducido a15,38%. Ahora se tiene una idea mucho más clara de lo que hace prender el fuego, pudiéndose actuar directamente contra las causas (aunque en los partes de incendios las causas se clasifican todavía como ciertas o supuestas).

De forma global, de 2001 a 2010, el 4,3% de los incendios comenzaron por un rayo, el 2,1% fueron reproducciones de fuegos ya apagados, el 23,3% se debieron a negligencias y accidentes, y el 54,7% fueronintencionados. Resulta evidente que la principal explicación de que ardan los bosques en España son los seres humanos. Sin embargo, se puede profundizar mucho más en el análisis de las causas y existen algunas ideas erróneas que aclarar.

Una equivocación habitual es considerar que la mayoría de los incendios provocados son obra de pirómanos, cuando en la última década los fuegos atribuidos a este tipo de enfermos representan un 9,7% del total de los intencionados. Es cierto, que estos fuegos suelen ser especialmente dañinos para la superficie arbolada, pero incluso sigue pareciendo mucho el responsabilizar a esta patología de estar detrás de 4.381 conatos y 1.212 incendios en los últimos diez años.

En realidad, en las fichas de incendios entre 2001 y 2010 aparecen escritas una gran variedad de motivaciones para los fuegos intencionados, ya sea para obtener beneficios, para producir daños a terceros o para cosas realmente raras. La lista es larga: vandalismo (3,8%), caza (3,4%), venganzas (1,6%), daños a animales (1,2%), delincuentes para distraer a la Policía (0,18%), disputas de titularidad (0,17%), animadversión contra repoblaciones (0,17%), rechazo a espacios protegidos (0,15%), venganzas por multas (0,13%)… Se han contabilizado hasta 58 conatos y 4 incendios por ritos pseudoreligiosos (0,11%) o 48 conatos y 11 incendios por querer contemplar las labores de extinción (0,10%).

“El análisis de las causas rompe algunos mitos, como que el fuego se provoca fundamentalmente por maderistas o para cambiar el uso de suelo para urbanizar”, incide González. A tenor de lo escrito en los partes, bajar el precio de la madera estaría relacionado con el 0,09% de los incendios provocados en los últimos diez años y la modificación del uso del suelo para construir con el 0,60%.

Con todo, la suma de toda esta larga lista de motivaciones no supone más que un pequeño porcentaje de los incendios catalogados como intencionados. Las estadísticas apuntan mayoritariamente a otras dos causas principales: regeneración de pastos (25,69%) y quema agrícola ilegal (42,71%). Esto es así porque se considera también como intencionados las negligencias en las que no se han tomado las precauciones necesarias sabiendo el riesgo existente: “La gente no es consciente de que la maldad también puede estar en la negligencia”, recalca el director de Programas del centro, que explica que un incendio causado por una quema para la que se había pedido permiso en época de riesgo es incluida en la base de datos como negligencia, pero esto mismo se convierte en intencionado cuando se hizo sin avisar a las autoridades.

Estos son porcentajes para el conjunto del país, pero cada región suele tener unas peculiaridades muy marcadas. En el noroeste, el 70,26% de los incendios de la última década fueron catalogados como intencionados. En la zona mediterránea, fueron las negligencias, con un 46,14%, la causa principal de los fuegos. En las comunidades interiores, los rayos provocaron el 14,43% de la superficie quemada. Y en Canarias, la categoría que más aparece todavía en la causa de los incendios en la última década, con un 34,81%, sigue siendo “desconocida”.


(1) Estos 17.000 fuegos anuales son la suma de conatos (siniestros que afectan a menos de una hectárea) e incendios (que afectan a más de una hectárea). Esta distinción es muy muy relativa, pues hay hectáreas que tienen un valor mucho más alto que otras.

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