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Miguel Broto: ´La madera puede generar empleo, riqueza e identidad social propia´

12 nov 2012  //  Temas: Gestión Forestal

La Cámara de Comercio e Industria de Huesca acogía este jueves por la tarde una conferencia de Miguel Broto, jefe del Área de I + D + i del Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria de Castilla y León – Fundación CESEFOR. Esta cita generaba enorme expectación de cara a conocer las posibilidades socioeconómicas que ofrece el aprovechamiento de los recursos forestales. Miguel Broto dice que “la madera puede generar empleo, riqueza e identidad social propia en un territorio“.

Miguel Broto apunta que en muchas ocasiones a los recursos forestales se les ha tenido como algo residual; en cambio, pueden constituir el inicio de muchas cadenas de valor. Asegura que “el aprovechamiento integrado y sostenible de los recursos naturales de un territorio puede convertirse en el origen de una sociedad“.

Se pone como ejemplo de aprovechamiento lo que se ha realizado en la zona Pinares de Soria, con unos 2.000 empleos directamente relacionados con la industria maderera. Miguel Broto defiende la existencia de una diversificación de negocio en la zona de origen de la madera, es decir, la convivencia de distintas iniciativas empresariales que transformen la materia prima y la comercialicen (eso es lo que genera valor social y económico).

Miguel Broto habla de mercados de destino en alza, los cuales sufren altibajos pero la tendencia es ascendente. Para conseguir su dinero, en el territorio que tiene la madera debe producirse una suma de la iniciativa pública y la privada, y una suma de los propietarios y de los industriales.

En el acto organizado por Fundesa y el Diario del Alto Aragón participaba el director general de Gestión Forestal del Gobierno de Aragón, Roque Vicente, el cual valora el cambio que se ha producido en los dos últimos años en la observación de los recursos forestales. Dice que hasta 2010 la atención hacia estos recursos era decreciente, produciéndose un cambio de concienciación (sobre todo en la provincia de Huesca) desde 2011.

Roque Vicente habla de cuatro grandes bloques de aprovechamiento forestal: madera, leña, pastos y caza. Todo ello teniendo además otro beneficio: la reducción del combustible (masa vegetal) que hay en los montes, con la consecuente reducción del riesgo de incendio.

Respecto a la biomasa, el director general de Gestión Forestal incide en la importancia de incorporar valor al producto de la madera; hacía referencia a la futura nueva Ley de Montes, donde se articulará un periodo de quince años (con una prórroga de otros quince años) para garantizar el abastecimiento a las iniciativas empresariales de biomasa. Roque Vicente también apunta que se va a publicar una Orden de Declaración de Cultivos Energéticos.

En cuanto al aprovechamiento industrial de la madera, Roque Vicente valora los pasos que se han dado desde el Gobierno de Aragón en materia de certificación, pasos que van a dar como resultado que en el futuro habrá más de 25.000 hectáreas certificadas en Aragón. La certificación era hasta ahora una asignatura pendiente de este territorio, frente a otras regiones europeas que sí tienen una catalogación de sus maderas (independiente de que su calidad sea superior, igual o inferior a la madera de Aragón).

También participaba en la Diáspora Altoaragonesa el ingeniero de montes José Ignacio Fábregas, de la empresa Pirinea Consultores Técnicos.

José Ignacio Fábregas Reigosa aporta algunas cifras orientativas en relación al sector maderero en la comarca del Sobrarbe, en caso de que se desarrollase esta actividad (ha estudiado esta comarca pirenaica en el marco del proyecto Sylvestris).

Los costes de explotación medios son relativamente elevados y se situarían entre 20 y 50 euros por metro cúbico. A estos costes habría que añadir entre 15 y 20 euros de costes de transportar esta madera de la comarca hacia las actuales industrias que podrían absorber esta madera, que se ubican en Soria, Tarragona, Gerona,… Como las fábricas pagan entre 25 y 80 euros de media por esta madera puesta en fábrica, el aprovechamiento en bruto de esta madera deja en pocos casos márgenes económicos suficientes para garantizar su viabilidad.

En cambio, apunta José Ignacio Fábregas, el desarrollo de una industria local de transformación reduciría estos costes de transporte, haría viable la explotación y los productos finales que pudiera generar multiplicarían su valor (se llega a hablar de entre 200 y 800 euros por metro cúbico, por ejemplo el caso de una casa de madera realizada con materia prima de la zona, diseñada y construida por una empresa local). Este incremento de valor se traduce en el sector de la madera en más del 50 por ciento del mismo en creación de puestos de trabajo.

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