Foto noticias

China ‘devora’ los bosques del planeta

23 dic 2012  //  Temas: Gestión Forestal

China es «el mayor deforestador del planeta» y el mayor comprador de madera ilegal del mundo, un negocio que mueve miles de millones de dólares, según denuncia la Agencia de Investigación del Medio Ambiente (EIA), que reclama al Gobierno chino medidas especiales para combatirlo.

Dicha organización, con sede en Londres, difundió la semana pasada en Pekín el informe ‘Apetito de destrucción: el comercio ilegal de madera de China’, resultado de un intenso trabajo de investigación que inició en 2004 y por el que consiguió trazar el recorrido de la compraventa ilegal de madera entre China y países como Indonesia, Brasil, Madagascar, Rusia, Mozambique, Birmania, Laos y Vietnam.

Según expone el dossier de la EIA, la segunda economía del planeta se ha convertido en el mayor comprador de madera ilegal del mundo, en un negocio entre compradores chinos y mafias criminales que roban este material en países sin gobiernos fuertes ni control efectivo sobre amplias zonas boscosas o selváticas.

«China no tiene derecho a incentivar la delincuencia en los países pobres», enfatiza Faith Doherty, directora de la campaña forestal de la EIA.

El estudio estima que, sólo en 2011, China importó al menos 18.500.000 metros cúbicos de madera ilegal, un volumen suficiente para llenar más de medio millar de grandes barcos cargueros y valorado en 3.700 millones de dólares, aunque indica que es un «cálculo extremadamente cauteloso» y que la suma total podría ser mucho mayor.

El «voraz» apetito actual de madera ilegal del gigante asiático -tres veces mayor que en 2000- se explica, según la EIA, por el rápido crecimiento de su economía en la pasada década, con el consecuente aumento de la demanda interna, especialmente en el área de la construcción. Las clases adineradas demandan también muebles fabricados con maderas nobles. La organización no gubernamental también lo achaca a las medidas proteccionistas del régimen comunista en favor de los bosques nacionales. Aunque China ha abogado recientemente por reforestar sus propios montes, la EIA destaca que, a la vez, ha impulsado la industria de procesamiento de madera, sustentada en transformar los materiales importados en productos destinados al consumo.

«China exporta la deforestación alrededor del mundo», remarca Doherty, quien indica que la potencia asiática arguye que no dispone de un marco legal que defina el comercio ilícito de madera, aunque ya hay iniciativas de algunas asociaciones medioambientales locales al respecto. La EIA sugiere a Pekín que siga el ejemplo de Estados Unidos, Australia o la UE, los mayores consumidores de madera del mundo, que han legislado el comercio para retirar los productos ilícitos de sus mercados, mientras algunos grandes productores como Indonesia han reforzado las normas domésticas contra este tipo de práctica. «Cuando hay un país que intenta proteger su producción, como hace Indonesia, China tiene que respetarlo», añade Doherty.

A raíz de la difusión del citado informe de la EIA, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hong Lei, afirma que su gobierno «siempre se ha opuesto con firmeza al comercio ilegal de madera» y que «apoya el desarrollo sostenible». Con todo, añade: «Nos gustaría contribuir a los esfuerzos de la comunidad internacional para mejorar la protección de los bosques y sus recursos de todo el mundo».

A la espera de la respuesta oficial del Ejecutivo chino, Doherty insiste en que espera que éste tome el informe «como algo constructivo, y no simplemente se moleste por ello». Asevera que la posibilidad de conseguir algún avance en la lucha internacional contra la deforestación, el comercio ilegal y las mafias involucradas recae en las manos de las autoridades de Pekín.